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Archive for 6 agosto 2014

A veces creo que la arrogancia de las personas no solo se evidencia en la sobrevaloración que pueden tener de si mismas, sino también en la subestimación sarcástica que se hace. Por ejemplo, hoy en la radio escuché a un reconocido cardiólogo que contaba una anécdota sobre cómo el director de un departamento médico en la Universidad de Hardvard (o de Stanford, no recuerdo bien) le pedía su opinión en la evaluación de las credenciales de otros especialistas. Todo iba bien hasta que contó que varias veces se preguntó con asombro, cómo un destacado investigador, de una de las mejores universidades del mundo, pensó en él para esa evaluación, y se llamó a sí mismo “este pobre indio venezolano”.

Lamentablemente en nuestro país estamos acostumbrados a ver a las personas exitosas como una excepción y no como la regla, pero me parece poco humilde y de mal gusto apelar a etiquetas que refuerzan un estereotipo, por lo general con connotaciones negativas, bajo un halo de discriminación positiva.

Este cardiólogo, como muchos otros profesionales que ha parido nuestro país, sumó méritos para ser tomado en cuenta a la hora de dar una opinión de envergadura dentro de su campo de estudio. Allí no valió si era rico o era pobre, pues así como pudo pagar sus estudios con su propio peculio, quien quita que haya obtenido una beca de la antigua Fundayacucho, o de algún organismo internacional.

Si era indio, negro, blanco, amarillo, verde o azul, eso es irrelevante en un país donde hasta hace poco no existían las etiquetas como afrodescendiente, y decir a alguien “negrito” nunca fue un insulto sino un apodo de confianza.

Por otro lado, creo que el apelativo “pobre indio venezolano” demuestra a su vez la baja autoestima que algunos tienen de si mismos, pese a todos los méritos académicos y profesionales que puedan obtener a lo largo de la vida, y particularmente incluyo a nuestra región, porque en ocasiones he escuchado expresiones como éstas de la boca de otros latinoamericanos.

Asimismo, caer en eso que Carolina Jaimes Branger llama “el pobrecitismo”, no es más que tener una excusa barata para intentar generar  lástima o dejar pasar una falta, cosa que en otras sociedades ya se superó (o nunca existió) y por ello avanzaron.

¿Acaso la condición de pobreza material, el pertenecer a alguna etnia indígena o ser venezolano ha sido un impedimento para que muchos alcancen su desarrollo personal y profesional? Yo creo que no, más bien considero que las barreras mentales las construye cada quien según la realidad y/o las oportunidades que quiera ver, por lo que  el esfuerzo será directamente proporcional.

Que vivimos en una sociedad llena de desigualdades, es cierto, pero considero que es mejor aprovechar nuestros dones y talentos para mitigarlas, en lugar de reforzarlas, pues a mi juicio, todos tenemos el derecho a llegar lejos, pero también el deber de contribuir con un mundo mejor a través de nuestros actos colaborativos, por muy come-flor que suene.

De pobres, indios y venezolanos está lleno el mundo, pero se necesita más que etiquetas para lograr lo que se quiera.

 

Maracaibo, 6 de agosto de 2014

@AnystasiaR

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