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Archive for 26 agosto 2011

¿mutuo acuerdo?

El término de una relación da pie para muchas ideas, especulaciones y suposiciones por parte de terceras personas hasta que se le pregunta a cada una de las partes. “Yo corté, porque…”, “Ella/él cortó, porque…” son algunas de las frases que se encuentran (a mi juicio, en peligro de extinción)  pues desde hace tiempo la ambigüedad que en ocasiones empaña las relaciones, se hace presente luego de éstas llegan a su desenlace.

Cuando al preguntarle a una de las partes y ésta contesta “Fue una ruptura de mutuo acuerdo”, considero que hay una media verdad o una realidad solapada. Es como si la pareja se hubiese puesto de acuerdo  para elegir la fecha, hora y lugar del corte, como si se trata de una novela cuyo capítulo final ha sido planificado con anterioridad, o como cuando se rompe una sociedad mercantil en la que cada quien agarra su porción accionaria sin malestar alguno.

 Pareciera que a ninguna de las partes le dolió la ruptura, que ninguno lloró, que una vez terminada la relación, cada quien se abrió la cabeza y se sacó un  chip de recuerdos y experiencias bonitas que nunca volverán, o que al igual que Arnold Schwarzenegger en Total Recall, se insertaron nuevos conocimientos, sensaciones y emociones para vivir una nueva etapa.

 Por otro lado, está el asunto de género. Sobre este particular, aunque no tengo números exactos de valor científico, puedo decir que son las mujeres quienes casi siempre toman la iniciativa de terminar una relación (pocos son los varones que lo hacen), y al preguntar  cómo sucedieron las cosas, la mayoría de ellas indican quién hizo la propuesta con las razones y argumentos esgrimidos.

 No obstante, cuando los hombres han sido los dejados pueden darse dos situaciones: la primera, se echa la culpa y acepta que ella fue quien terminó; y la segunda, dice someramente que fue una ruptura de mutuo acuerdo en la que concluyeron seguir cada quien su camino… Así, como si se tratara de un diagnóstico médico, pues no deja mal  a la  mujer, pero se lava las manos para quedar bien, lo que a mi juicio, representa un acto de cobardía  por parte de quien lo dice.

Sobre la base de la experimentación propia y la de otros, puedo decir que todo desenlace trae consigo sentimientos de tristeza y soledad, pues más allá de la rutina, las incertidumbres, la costumbre o las infidelidades que se pudieron haber producido durante la relación de pareja, el día de la ruptura afectiva también se rompen planes, sueños y expectativas de una de las partes, o de ambas; por eso creo que es cínico e irónico hablar de mutuos acuerdos. Eso suena a respuesta aprendida del mundo de la farándula, donde el show tiene que continuar.

En conclusión, creo que los acuerdos mutuos se dan dentro o fuera de las relaciones pero nunca para terminarlas, y el hecho de que en la posteridad ambas partes logren una reconciliación amorosa, una conciliación amistosa o la separación absoluta, no es posible omitir la pérdida vivida durante la separación.

 

ANY RIERA
Maracaibo, 25 de agosto de 2011

 

P.D. Luego de conocer las respuestas de hombres y mujeres sobre quién tomó la iniciativa de terminar la relación, podría inferir que varios de mis amigos (y hasta mi hermano y mi exnovio) han hablado de “mutuos acuerdos”.

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