Feeds:
Entradas
Comentarios

Familia de pantalla

En el argot venezolano, todo lo que esté relacionado con la palabra “pantalla” quiere decir apariencia. Por ejemplo, cuando decimos que una persona es pantallera, nos referimos a un individuo que no es lo que parece ser. O cuando hablamos de la pantalla del gobierno, hacemos alusión a todo aquello que se antepone para tapar una realidad. En todo caso, lo asociamos a las apariencias.

 

No obstante, en la realidad que nos toca vivir a los inmigrantes, la pantalla es nuestra herramienta de uso diario, que nos conecta con el mundo sin importar el tiempo ni el espacio. La pantalla es nuestro todo, lo que aparenta y lo que es.

 

Ahora bien, cuando lo combinamos con nuestras circunstancias familiares, debo decir que ha sido la pantalla la que nos ha permitido sobrellevar de la mejor manera la re-composición de los lazos afectivos. No obstante, vale la pena destacar que dicha re-composición no comienza el día que la gente recibe un sello en su pasaporte.

 

En lo personal, tengo más de 14 años despidiendo amigos y familiares que se han ido a buscar nuevas oportunidades fuera de la tierra que nos vio nacer y crecer. A mí me despidieron dos veces, y debo decir que como persona que deseó a otro un buen viaje, cada partida se convertía en un juego de tetris mental en el que no entraban, sino que salían las piezas, y me obligaba a buscar un acomodo en mis actividades.

tetris

Juego de tetris. (Fuente: google)

Para mí, los amigos forman parte de esa familia que uno escoge. Uno podía hacer choripaneadas, parrilladas, maratones de películas – o ponga usted el nombre de su actividad favorita- en casa con sus padres, hermanos, tíos y abuelos, pero con los amigos la cosa es diferente. Por eso, cuando se van, las rutinas de uno también cambian.

 

Pero afortunadamente vivimos en la era de Internet y las redes sociales, y es allí donde se manifiestan las pantallas. Primero fue el messenger (lo usé hasta que dejo de existir con sus emoticones y guiños), en paralelo estaba Skype. Con la popularización del blackberry, llegó el BBpin, y llegamos a whatsapp como el más popular (al menos entre los venezolanos).

nudge_1

Zumbido de Messenger (fuente: google)

¿Cuántos de los migrantes que me leen no han empleado estas plataformas para conectarse con los suyos? ¿Cuántos no han pasado fechas importantes pegados a una pantalla para dar o recibir noticias? ¿Cuántos venezolanos no han dejado notas de voz pidiendo la bendición a sus padres o cantando el cumpleaños (“Ay que noche ” incluido)?

navidadsskype

Navidad venezolana (fuente: @meollocriollo)

Pero la evolución de la familia va siempre en dos sentidos. Los que se quedan, buscan nuevas formas de llenar la caja de tetris con actividades cercanas a su entorno, y en algunos casos, se aproximaban a personas que a lo mejor en el pasado no lo habrían hecho.

 

Los que nos vamos, estamos en la obligación de integrarnos a la sociedad de acogida, por lo tanto, estamos ávidos de información para que nada nos agarre desprevenidos. Entonces la familia de pantalla vuelve a evolucionar cuando, por ejemplo, una amiga me pasa el contacto de whatsapp de su mejor amiga que vive “Aquí”, la cual se ha puesto a la orden para ayudarme en lo que pueda. O el grupo que se formó inicialmente para ir a la entrevista de selección migratoria, en el que intercambiábamos experiencias del filtro para llegar “Aquí”, y que luego devino en una familia latinoamericana en la que cada integrante relataba, preguntaba, respondía y hacía sugerencias para una mejor adaptación. Pero que también felicitaba por el cumpleaños de unos, se inquietaba por retardo del papeleo de otros, se alegraba por el compromiso matrimonial de unos o por la cirugía y la recuperación que estaba por venir de la otra. Lo mismo ocurre con los grupos de estudios y de trabajo, o con los familiares directos que no conocías en tu país y tuviste el primer contacto “Aqui”.

whatsapp

Whatsapp (fuente: google)

Al menos mi generación de migrantes tiene una comunicación mucho más fluida que la de aquellos europeos, quienes escapando de la guerra, tomaban un barco hacia América y cuya interacción con los suyos dependía del correo postal.

 

Con el paso del tiempo, he encontrado que la migración de mis amigos, familiares y la mía propia se parece la etapa en la que mis cercanos se casaban, pues ya no los veía con la misma frecuencia (menos cuando llegaban los hijos), los temas de conversación cambiaban, y entonces me tocaba explorar nuevos intereses, pero el cariño seguía intacto.

 

@anystasia_r

Montreal, 9 de octubre de 2017

 

 

P.D.: esta publicación está dedicada a todos los integrantes de mi familia de pantalla, especialmente a mis padres, hermanos, esposo, familiares y amigos dentro y fuera de mi Venezuela, a los que he conocido en este caminar por el mundo, a Carla y  Alex, a Carlos, a Nairuma, a  los Chiruzos, a Maru y Leo, a Karina, a Maria de los Angeles y Robinson, a la Sra.Nancy y al Sr. José, a Ofelia, a Vanessa, a las focolarinas de “Aqui” y de “Allá”, a Tatiana, a Keyla y Chantal, a mi equipo Greenwich.Events (porque no todo es trabajo), en fin, a todos los que han estado, están y estarán en mis pantallas, porque están para ser y no para parecer.

¡Feliz día de Acción de Gracias a todos!

 

 

Anuncios

Seis meses aquí

Empezaba el otoño cuando llegué “Aquí” (Foto: @anystasia_r)

“Aquí” puede ser cualquier lugar fuera de nuestra amada Venezuela (porque yo amo mi país, a pesar de todas las circustancias que me llevaron a dejarlo, y así como yo, hay unas cuantas personas más. Si no es tu caso, sigue la lectura, no pasa nada).

A seis meses de haber llegado a esta tierra de oportunidades, he tenido la ocasión de vivir momentos de sorpresa, asombro, alegrias, angustias, nostalgia, pero sobre todo, esperanza, y gracias a Dios, cada cosa ha dejado una enseñanza. Hoy quiero compartir varias cosas que he comprobado y otras que he aprendido:

– La migración es un proceso que vive cada quien, de manera individual, sea que llegues solo o en una familia, cada persona tiene expectativas, sueños y metas diferentes, el papá, la mamá, el hijo pequeño, el hijo adolescente;  y por eso no hay fórmulas que predigan cómo llegará el éxito por el hecho de poseer determinada carrera, experiencia laboral, o condición familiar.

– En ocasiones he leído viñetas y publicaciones que dicen que al llegar “Aquí”, te debes olvidar de lo que eras en tu país. Yo difiero de ese punto de vista, porque una cosa es dejar por un momento tu estilo de vida de allá, y otra, enterrar tus dones y talentos. Al menos a mí, este país me aceptó por mis estudios y experiencia para hacer un aporte, por lo tanto, no debo perder mi norte aunque al principio me toque empacar productos cosméticos. Si luego toca redireccionar la vocación, al menos le habré dado a mi saber-hacer la posibilidad de buscar un espacio para su desenvolvimiento.

– Con el tiempo aprendemos a desarrollar nuevas competencias: contar rápidamente una paleta de cajas embaladas, agudizar la motricidad fina mientras etiquetamos envases. Otros se empapan en los procesos de transporte de carga, aseo de establecimientos o asistiendo en la cocina de algún restaurante mientras buscan el empleo que mas se adapte a su perfil. Lo importante es no gastar los ahorros y enfocarnos en lo que nos trajo aqui: calidad de vida y crecimiento personal.

– Llenar la agenda para evitar la depresión. Ahora mismo, trabajo medio tiempo en un centro de llamadas donde me comunico, en inglés, francés y español, estudio para mejorar el idioma de Molière, organizo encuentros con mis compañeros de trabajo, busco un voluntariado, voy a la biblioteca, a la iglesia, al parque, me siento a observar la nieve, trato de disfrutar el frío el calor (cuando hay)… me lleno de actividades para que la incertidumbre que me invadía los primeros días al despertar y preguntarme “¿qué voy a hacer hoy?”, mientras miraba el techo de la habitación, no vuelva más.

Las actividades invernales también son divertidas (Foto: @anystasia_r)

De lo que nadie habla. Muchos migrantes alguna vez pasaron por el trabajo obrero. Sí, obrero, nada profesional, super agotador y que te permite pagar las cuentas. Pero nadie habla de ello hasta que se lo preguntas abiertamente. Bien por aquellos que no pasaron por eso en sus inicios, pero personalmente incitaría a otros, que como yo se iniciaron en esos entornos laborales, a contar los aprendizajes positivos que van mas allá del ingreso alimentario.

¿Volver a las aulas? Antes de mi partida, obviamente me informé de todos los procesos formales de la llegada pero hay otros tópicos que habría querido conocer con anticipación para prepararme mejor, como por ejemplo, el tema de los estudios como puente para una mejor integración laboral, pero poca gente habla de ello a pesar de lo común que es. De haber tenido más información sobre esas experiencias, quizás habría cuadrado mi llegada para hacerla coincidir con las admisiones a los programas colegiales o universitarios, pero como dije antes, pocos se manifiestan al respecto.

No es bueno contarle todo a la familia y menos a tu mamá. (Perdóname, mami pero es asi). Aunque tus padres sepan que estas  un poco más segura fuera del país, ante la mínima muestra de angustia que les dejes ver (una lágrima, ojos llorosos o voz entrecortada), lo primero que se imaginarán es que estas viviendo debajo de un puente con la nieve hasta el cuello. La cosa se pone peor cuando les dices que aun estas buscando trabajo o que tienes uno de ocasión. Solución: desahogarte con una tía de mente abierta, un amigo, tus hermanos o alguien que no juzgue tu decisión.

La ayuda alimentaria varía de entrega en entrega. (Foto: @anystasia_r)

Me puedo alimentar bien. El “Aquí” donde me encuentro me ofrece una oportunidad increíble con la ayuda alimentaria periódica y por tiempo limitado. Esto es algo que agradezco infinitamente a Dios y todos los días le pido para que todos en Venezuela tengan un plato de comida nutritiva en el desayuno, almuerzo y cena.

Evitar el purismo lingüistico. “Aquí” llegué con un alto nivel de conocimiento en francés, pero luego toca adaptarse al acento de la región. Algunos se quejan y dicen que no entienden, pero lo asumen a regañadientes. Lo primero que hay que evitar es eso que llamo purismo lingüístico, pues aunque haya palabras, jergas  y modismos diferentes al Francés universal que uno aprende antes de venir, la estructura sigue siendo la misma. Es como el  extranjero que aprende español en Maracaibo o en Margarita; no tendrá el zezeo ibérico ni hablará en antepretérito, sino en pretérito (es decir, no dirá “he comido” sino “comí”), pero se podrá comunicar con otros hispanoparlantes. Lo mismo pasa aquí. Al principio es un poco duro, pero luego te apañas y hasta te diviertes, y en mi caso, aprendo a identificar acentos de otras latitudes (como el creole de los haitianos… ese si es duro).

Rechazo a los propios. Cada quien tiene sus razones, pero en ocasiones he escuchado a algunos venezolanos decir que prefieren estar lejos de otros venezolanos o de otros latinos, y para mí eso es un poco triste porque a veces creo que muy en el fondo tambien se rechazan a si mismos, aun cuando en su ser abunden las cualidades positivas del gentilicio. Afortunadamente, los venezolanos y latinos que están a mi alrededor son tremendas personas de las que he podido aprender un montón de cosas buenas y enriquecedoras.

Cultivar la paciencia. Aun la estoy sembrando pues todavía no me libro de la impaciencia. Si bien todo el que tiene mas tiempo que yo “Aquí” me dice que todo va a su propio ritmo, y que finalmente comprenderé por qué mi proceso migratorio duró tanto tiempo (5 años para ser exactos), el hecho de ver que todo es con cita para una o dos semanas después, o que las llamadas importantes pueden llegar a última hora de la tarde, pone a prueba mis nervios…ni hablar del pagos de tus trabajos ocasionales que pueden tardar quince días o mas, aunque hayas trabajado una tarde, o de las entrevistas de trabajo calificados a los que aplicaste seis o doce meses antes.

La nieve siempre ha estado aquí. La que va llegando soy yo (Foto: @anystasia_r)

Vivir el momento presente. Esto no lo aprendí por estos lares sino por mi paso por el Movimiento de los Focolares hace bastante tiempo. En ocasiones, uno puede preguntarse si ha valido la pena todo este cambio de vida que implica restricciones y sacrificios, pero al ver el vaso medio lleno y no medio vacío, aprendes a valorar el camino recorrido, y a disfrutar lo que se tiene en el momento. El problema ocurre cuando los lauros del pasado (reconocimiento, estilos de vida, entre otros) o las preocupaciones sobre los miles escenarios futuros (situación financiera, el trabajo de ensueño que aun no llega, las admisiones escolares, etc.) nublan nuestra capacidad de apreciar lo que está pasando.

ACERCARNOS A DIOS. Lo escribo bien grande porque papa Dios es el único que nos escucha, el que nos abre los caminos (a veces los cierra para mostrarnos otros). Yo soy creyente y mas alla de decir que esta experiencia pone a prueba mi fe, debo decir que la ha reforzado, pues desde que estoy “Aquí”, cada lunes llega una buena noticia, un ángel en forma de persona con una vela divina que me da luz en medio de las incertidumbres. Mantenerme en oración ha sido primordial. Orar por mí, que estoy “Aquí” y por los míos que están “Allá”.

Creo que he podido hacer un resumen de las cosas que he visto y aprendido “Aquí” en estos seis meses como nueva migrante. Como dije al principio, este es un proceso que cada uno vive de manera diferente, puede que tú y yo coincidamos en algunos puntos, en todos o en ninguno, pero es algo que quería compartir.

@anystasia_r
Montreal, 9 marzo 2017
panama-para-los-panamenos

En este momento hay un revuelo por la cadena humana que se llevará a cabo en Panamá mañana 20 de noviembre de 2016 en contra de la migración descontrolada de extranjeros (y se ha hecho énfasis en los venezolanos). Tengo amigos panameños que me explican sus razones y me dicen que la situación es la acumulación de años de “recurrente mala conducta” de muchos venezolanos allá, que no se trata reciente  la ola de connacionales que llegan al itsmo.

Antes de satanizar a los panameños, recordemos que gobierno y ciudadania bolivariana tienen tambien responsabilidad en esto. ¿Se acuerdan de los raspacupos como empresas consolidadas para el mercado venezolano? ¿De las empresas de maletin para la adjudicacion de dolares baratos? ¿De la dueda del gobierno con Zona Libre de Colon? ¿Alguien en Venezuela escucho hablar de Rita García? ¿O del bachaqueo de cupos de extranjería? (porque hasta esa mala práctica parece que llegó con algunos venezolanos allá).

Sin animos de desmoralizar a mis compatriotas que expresan su indignación en las redes sociales, creo que es importante hacer una reflexión sobre la conducta de los que pudieron antecedernos en la llegada a otras tierras para no cometer los mismos errores, porque lamentablemente, lo que hicieron unos, lo pagamos otros.

Vale la pena recordar que la situacion de incomodidad en las sociedades de acogida, no es exclusiva de Panamá, pues tambien se han recogido experiencias en otras latitudes, lo cual nos debería llevar a pensar que algo pasa.

Yo también soy migrante, pero antes de montarme en este viaje me leí la cartilla de mis deberes y derechos para llegar de forma legal. Y una de las cosas que he entendido en mi andar por distintas latitudes es que debemos prepararnos para ser ciudadanos del mundo, pues de esa manera la activacion de la memoria se torna global, antes que selectiva, sin que ello implique denigrar de lo propio.

Mañana, Panamá no va a protestar contra el inversionista, contra el estudiante, el jubilado o el que migró para trabajar honestamente. Ellos alzaran su voz contra el arrogante, el que con su viveza criolla ha dañado y lastimado a los suyos en su territorio.

Puede que luego de esta publicación me llamen trumpista por sugerir la deportación de todo aquel que estando allá legal o ilegalmente, haya cometido alguna falta aunque sea pequeña, pero antes de indignarme contra los panameños, lo hago contra aquellos venezolanos que con sus acciones nos cierran las puertas a otros.

Mi solidaridad con los panameños.

@anystasia_r

Montreal, 19 noviembre 2016

A la memoria de Rosita

Basta con decir su nlazo-negro-luto-1ombre y recordar los innumerables momentos vividos en mi casa y en la de mi abuela. Nada tiene que ver con la novia de los pranes de Venezuela, Jimena Araya.

Rosita ahora forma parte de las memorias que guardo del país en el que nací y crecí, pues recientemente falleció de una septicemia, producto de la desidia gubernamental y anomia que ha traído como consecuencia la supervivencia del más fuerte (del que más tiene o del que más se haga escuchar) en la nación con las mayores reservas de petróleo en el mundo.

Para mí, Rosita mostró el rostro de la indiferencia social con la que muchas veces se mira a los pueblos indígenas del país, los cuales siempre han padecido el desabastecimiento, y que a cuenta de vivir y movilizarse bajo el estigma del contrabando, las autoridades se han hecho la vista gorda para permitir estas “prácticas comerciales” que conllevan a la generalización negativa de una comunidad, en lugar de procurar la igualdad de oportunidades para ellos.

Y es que antes de que Venezuela llegara a la extrema y degradante situación de escasez y desabastecimiento que sufre hoy día, los habitantes de la Goajira debían trasladarse a Maracaibo a comprar comida y medicinas, a realizar consultas médicas y operaciones quirúrgicas, porque tanto los camiones de insumos como el recurso humano para el desarrollo de la subregión a duras penas llegaban a una parte de la penísula, para no exponerse a la inseguridad.

Ahora bien, con el auge de la migración forzosa de más y más indígenas a Maracaibo y otros centros urbanos, también recrudeció los señalamientos bajo el mote de “bachaqueros”. Vale decir que si bien es cierto que hay grupos organizados que se han encargado de fortalecer la etiqueta entre sus paisanos, también hay mucho alijuna que ejecuta estas prácticas malsanas que nos afectan a todos, pero que, a la hora de la verdad, no reciben (ni recibirán) el mismo trato de los autóctonos.

En más de una ocasión, Rosita llegó a la casa llorando, enojada con el gobierno y con la sociedad cuando iba al supermercado a comprar algo para mi abuela, o el arroz regulado que se vendía ese día para llevar a su casa, porque la tildaban de bachaquera  debido a que sus facciones y su particular manta delataban su origen.

Ahora soy yo quien llora la muerte de Rosita, pues su deceso forma parte de esos fallecimientos silenciosos que no contaron con una cadena de whatsapp para buscar el antibiótico que necesitaba, con una imagen viral en Instagram, twitter o Facebook, o con un llamado de servicio público en la televisión, porque sencillamente eso no estaba a su alcance, ni era fácil saber de ella debido al aislamiento de una comunidad.

Rosita dejó cinco hijos que nunca conocimos pero que sabíamos que los tenía porque con cada embarazo bromeaba con llamarlos con mi nombre o el de alguno de mis hermanos, como muestra de afecto a mi familia.

Descansa en paz y en la gloria de Dios, Rosita.

 

@Anystasia_r

Montreal, 16 octubre 2016

 

P.S. Muchos se preguntarán si tengo ascendencia indígena, y ante la interrogante respondo que no, pero el haber convivido con los empleados del trabajo de mi mamá, las cuidadoras de mi abuela o las muchachas del servicio doméstico, me ha enseñado realidades socioculturales que van más allá de lo que resulta visible en la calle. De ahí el respeto a una comunidad y mi llamado a no generalizar.

Acepto

Autor @jimort99

Autor @jimort99

Y entonces llegaste un día
con una historia en las manos,
mientras aún yo creía
en la permanencia de lo cotidiano.

El cielo y unos pocos atestiguaron
nuestro momento esperado,
y aunque los nervios se presentaron
las palabras fluyeron en el estrado.

A mi alrededor todo enmudeció
y solo escuchaba tu voz
entonando una propuesta.
Ahora está presente la promesa
de las nupcias venideras,
que edifica el mayor de los compromisos
contra vientos y mareas.

Eres el héroe de mis historias,
el pintor de mis sueños
con el que puedo dibujar
proyectos enteros.
También mi conejillo de indias
en la gastronomía de los deseos,
el compañero de viajes eternos
y mi fotógrafo favorito, ¡por supuesto!

Eres todo lo que siempre pedí,
mi regalo de Dios perfecto,
y por eso no titubeé
para decirte “Acepto”.

Lo que viene es grande
y aguardamos por ello,
pues el santo padre nos ama,
así que no dudemos en creerlo.

Te amo, mi @jimort99

@anystasia_r

Maracaibo, 2 de julio 2016

La Cajita Feliz

IMG_20150913_084026

Y pensar que antes (no hace muchos años, por cierto), los adultos pedían las cajitas felices de Mc Donald por los muñequitos.

Parece algo trivial pero me quiero detener en dos aspectos. Lo primero es que anteriormente, una familia de cinco miembros podía salir a comer en un sitio como este sin comprometer significativamente el presupuesto familiar. Si bien no consumía todas las semanas, al menos lo podía hacer una vez al mes para lograr completar la colección de los juguetes.

En segundo lugar, la calidad del “premio” valía el compra, pues para nadie es un secreto que las hamburguesas tienen un sabor particular y simple que no se compara con las que hace el perrero de la esquina, al mejor estilo venezolano. No obstante, al saber que la Cajita Feliz venía acompañada de los personajes de Star Wars,  Disney, Hello Kitty, Snoopy o de cualquier otra película, hasta yo me iba a comer allá por eso. Pero ya no hay dólares para papitas fritas, mucho menos para muñequitos y la oferta de regalos varió hacia afiches de Servando y Florentino o rompecabezas de paisajes venezolanos. Ojo, no estoy desdeñando del talento ni de los espacios nacionales, pero si yo fuera niña preguntaría: ¿No he visto suficientes imágenes de los Médanos de Coro que aparecen en los libros de geografía o de las tarjetas telefónicas de mi papa? ¿Por que me dan un afiche de Servando y Florentino, si esos cantantes son de la época de mi mama? Es como si en mi infancia-adolescencia me hubiesen ofrecido un póster de Leo Dan  o de Sandro.

Tal como están las cosas  y como persona adulta me devolvería del mostrador, dado que no sacrificaría una compra de queso para la casa por una Cajita (in)feliz (triste la hamburguesa, más triste el obsequio).

Estos personajes de la foto pertenecen a la película Fantasía, del año 2000, y están intactos. Ellos son un recordatorio de lo prometedora que fue nuestra tierra y no por causa de Chavez precisamente. Sería interesante observar la involución del país a partir de la propuesta y ejecución de sus ideas, y hacer el paralelismo con la oferta de los muñequitos de Mc Donald.

@Anystasia_r

Maracaibo, 13 de septiembre de 2015

Guasdualito

Guasdualito-Apure1

De verdad resulta indignante ver la nula cobertura que ha dado el sistema de medios “de todos los venezolanos” a la tragedia de Guasdualito, lugar donde desde hace una semana las inundaciones han dejado cualquier cantidad de damnificados y desaparecidos, sin contar las perdidas materiales en una Venezuela de escasez y desabastecimiento. Para quienes no sepan, ese pueblo junto a otros en el Llano venezolano forma parte de la zona ganadera del país.

Durante el fin de semana y lo que va de esta, solo han habido cadenas para hablar de la guerra económica, Chavez-Chavez-Chavez, el discursos sesgado de la reclamacion de un Esequibo como comodín electoral, y alguna tímida mención de los verdaderos problemas que nos aquejan a TODOS.

Hoy el Llano venezolano llora (mientras la desinformación arropa al resto del país) ante la incertidumbre que se traza en el futuro de quienes allí viven, y no es para menos, pues personas que tenían una barbacoa, un conuco o grandes hectáreas de terreno deben dormir en los techos de sus casas o de los vecinos porque el agua, en el mejor de los casos, llega al pecho de los adultos, de resto roza el arquitrabe de la puerta. Y es que se han trivializado tanto las cadenas en el perverso legado del presidente del “Comandante supersayayin”, que primero vemos a los personeros del gobierno despotricar de sus adversarios antes que emitir un comunicado de emergencia nacional oportuno.

Por un moGuasdualito-Apure2mento pienso en mi realidad dentro de una ciudad como Maracaibo, donde el calor puede ser inclemente y donde las colas en los supermercados forman parte de la panorámica diaria, sea una cadena de tiendas privada o de las inutilizadas, digo, estatizadas por el gobierno nacional. Al leer todo lo que llega por los medios electrónicos y la prensa internacional acerca de Guasdualito, imagino lo terrible y desesperante que sería que mi ciudad estuviese en las mismas condiciones, es decir, bajo las aguas. Todo sería caótico en un escenario tipo WaterWorld, con los niños llorando por sus padres, y estos desesperados porque el abasto de la esquina ya no existe, porque los cajeros automáticos no tienen luz y por lo tanto no hay dinero; porque si antes de esta tragedia había un fuerte desabastecimiento de productos básicos, lo primero que yo podría pensar en una situación así es que la muerte andaría por allí cerca en forma de inanición, de un rayo caído, de una picada animal, de la fuerza de arrastre del río, o de otra persona que como yo intenta sobrevivir y en la lucha por el espacio y comida, pueda matarme…y todo esto se reduce a una cosa: abandono gubernamental.

Mañana cierra el registro electoral, y me encantaría que los abstencionistas de las áreas urbanas que aun no entienden la dimensión de voto, hicieran un ejercicio mental como el que comenté. También me gustaría que quienes aun apoyan al gobierno lo intenten, pues en 16 años de chavismo queda claro que todo es una “sensación” o una “exageración” opositora hasta que la realidad los golpea. No pido que se cambien de partido, solo pido una oportunidad al cambio, porque por el camino de Chavez solo veo a Venezuela en las condiciones de Guasdualito, haya o no una catastrofe natural.

@anystasia_r

Maracaibo, 7 de julio de 2015

A %d blogueros les gusta esto: